miércoles, 16 de enero de 2019

Vías ferratas









¿Qué son las vías ferratas?
Una vía ferrata es un itinerario tanto vertical como horizontal (franqueo) equipado con diverso material: clavos, grapas, presas, pasamanos, cadenas, puentes colgantes y tirolinas, que permiten el llegar con seguridad a zonas de difícil acceso para senderistas o no habituados a la escalada. La seguridad corre a cargo de un cable de acero instalado en toda la vía y el arnés provisto de un disipador de energía y mosquetones especiales de vía ferrata, que aseguran en caso de caída.
Para valorar la dificultad de una vía ferrata existen internacionalmente por lo menos cinco escalas diferentes. Por su popularidad, nos centraremos en la escala Hüsler y la escala francesa, para acabar con una valoración de la situación en España.
La escala Hüsler, que recibe el nombre de su creador Eugen Eduard Hüsler  divide en 5 los niveles de dificultad de la “A” a la “E” en un intervalo que va de poco difícil a extremadamente difícil.
Para graduar lo más objetivamente un itinerario y ajustarlo al máximo a su nivel Hüsler ideó la cruz de Hüsler en la que se puntúan del 1 al 4 los cuatro aspectos más importantes que definen un itinerario: la fuerza requerida, la resistencia, la experiencia en montaña y los aspectos psicológicos.

El resultado en la cruz de Hüsler nos indicará en qué nivel de dificultad general colocamos la vía ferrata. En 2007 el propio creador lo actualizó añadiendo un nivel intermedio creando una nueva escala, que se gradúa de K1 (fácil) al K6 (extremadamente difícil).


 


 

  
Valorar muchas veces la dificultad de una vía ferrata no es fácil, incluso puede ser subjetiva. Por ejemplo, si en una vía con recorrido vertical relativamente fácil nos encontramos con un fuerte desplome, la dificultad ya se incrementará bastante, dependiendo del grado de desplome. O por ejemplo, una pared sin desplome pero con mucha altura, el aspecto psicológico se incrementa y por lo tanto también subirá de dificultad. En definitiva, para obtener dicho resultado, podríamos decir, que si en el trayecto nos encontramos con desplomes, pasos horizontales desplomados, techos, tirolinas, puentes tibetanos, puente de mono, escalerillas…largo recorrido, trayecto hacia abajo…Conjugando todos estos factores obtendremos nuestro nivel de dificultad, un poco estándar, podríamos decir (K1-K6). Si está entre medio de dos niveles lo hemos definido con un “+”.

Material necesario y recomendado

Casco: nos protegerá de piedras que puedan caer de más arriba y en caso de caída de golpearnos la cabeza. Son válidos cualquier casco homologado para alpinismo o escalada (UIAA / CE). Debe ajustarse correctamente a la cabeza y la correa de la barbilla tiene que poderse abrir y cerrar sin dificultad.
Arnés: mejor uno cómodo y regulable en las piernas. Esto nos facilitará el ponérnoslo, independientemente de la ropa que usemos en cada estación. Se puede combinar con uno de pecho (en niños obligatorio).
Disipador: elemento que en caso de caída amortiguará el golpe. Deberá estar homologado para vías ferrata. Está prohibido recorrer una vía ferrata sin este tipo de disipadores.


Arnés, casco y disipador
(material obligatorio)




















Tercera baga: no es imprescindible, pero en los momentos difíciles te dará seguridad y te permitirá descansar.
Cuerda y descensor: imprescindible para regresar rapelando, o para asegurar a compañeros y menores en pasos difíciles, mínimo 30 m.
Guantes: su uso no es obligatorio pero sí recomendable, nos protegerán las manos de callos, ampollas y heridas que puedan causar elementos de la ferrata que se encuentren en mal estado como cables deshilachados. Se recomiendan guantes de cuero, más resistentes. Los hay cortos o largos (con dedos), estos últimos deberán ser blandos y permitir una buena movilidad de los dedos.
Calzado: se recomienda calzado cómodo, con suela gruesa y que no resbale. Evitar modelos muy rígidos y pesados (como las botas de alpinismo) son más recomendables unas zapatillas de montaña.
El material a utilizar de forma obligatoria debe ser: un casco, un arnés, y un disipador, y recomendable una tercera baga que la utilizaremos para descansar, guantes y un buen calzado. Si además tenemos que rapelar, cuerdas y “ocho”.

Otras consideraciones a tener presente en las vías ferratas

Es importante que se recuerde que una vía ferrata no es un terreno de progresión sencillo, que requiere de conocimientos técnicos y que infravalorar la actividad puede llevarnos a cometer un error fatal. Si no lo tienes claro o dudas de cómo afrontar la actividad, mejor contratar con guías especializados.
Para avanzar por las grapas instaladas en la pared, siempre tendremos que dejar un tramo de seguridad con el otro compañero que puede ir delante. No debemos llevar nunca nuestros mosquetones anclados al mismo tramo de cable de vida, junto a la de otro compañero.
Debemos de tener presente, que la responsabilidad individual repercute en el resto del grupo, ya que una imprudencia puede provocar fatales consecuencias en el resto del grupo. Además es importante contar con una federación de montaña a nivel regional o nacional, según donde vayamos a realizar las vías.



En nuestro club actualmente hay un grupo de unos 10 o 15  socios que hacen  esta actividad, y que además de realizar las ferratas de Andalucía, se dan escapadas para ferratear por otros puntos del país, siendo todas estas de distintas dificultades (K1-K6)

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